Para Cristina

Cristina espera, pero no sabe muy bien el que.

Quizás espere palabras, dulces palabras, que la salven y la acaricien.

Quizás espere abrazos, maravillosos abrazos, que la cuiden y la protejan.

Quizás espere sonrisas, bellas sonrisas, que la expliquen y la sueñen.

Y yo, que tengo poquito que darle, le presto mis palabras, mis abrazos y mis sonrisas.

Puede que la salven, o la acaricien, o la cuiden, o la protejan, o la expliquen o la sueñen.

O quizás, que sencillamente la esperen.


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